miércoles

#07: Machismo

#El simulacro de hoy: machismo.


¿Alguien ha visto alguna vez procesionar un clítoris? ¿No, verdad? Pues eso.
#Machismo, sexismo, patriarcado: diferentes nombres que al final vienen a significar lo mismo, "aquí manda mi polla". El machismo puede ser la ideología tóxica que más me ha irritado a lo largo de mi vida, probablemente porque es con la que más me he topado; de cualquier forma, ese odio visceral se ha ido enfriando con el tiempo conforme me he ido desmarcando tanto de la furia feminazi como de los tópicos femeninos. Además, tengo parte del trabajo hecho con el fanatismo, así que me voy a permitir sacar falos y falacias en procesión y tomármelo con humor. # Fuentes #

El Hombre es un animal social. Una de las ventajas de esa característica es la eficiencia conseguida por la especialización de sus miembros, ya que el reparto de tareas según las capacidades permite la optimización del esfuerzo y un mayor rendimiento como grupo si todo está perfectamente coordinado. Por desgracia hoy en día la absurda moda del igualitarismo está haciendo temblar todo este equilibrio conseguido con esfuerzo, ya que la mujer está intentando colocarse en el papel del hombre: y lo que es peor, se le está consintiendo.
Nada más que decir, maestro.
El hecho de que durante miles de años y en casi la totalidad de las culturas la mujer haya estado supeditada al hombre no es una casualidad. Aunque el resto de sus capacidades sean cuestionables, de forma inherente la mujer lleva consigo el tesoro biológico de la reproducción. Sólo la mujer puede parir a sus hijos, sólo ella puede de forma natural amamantarlos y, por selección natural y por la prosperidad de su descendencia, está adaptada para ser su óptima criadora. Esto tiene varias implicaciones: la primera, que está hecha para dedicarse enteramente a sus hijos; la segunda, que las especializaciones para resolver problemas fuera del hogar han sido desarrolladas por el hombre, y no por la mujer.

No hay que rebuscar en estadísticas, simplemente fijarse en las mujeres que conozcas para darte cuenta de las diferencias de personalidad: dada la necesidad del afecto por los hijos, se guían más por las emociones y su "intuición femenina" que por la razón, los problemas lógicos y espaciales les suponen un reto casi imposible pero en cambio, son más capaces de manipular a los demás, emocionarse o enfadarse fácilmente y criticar hasta a sus mejores amigas. Es una insensatez dejar un cargo de responsabilidad en manos de una mujer, que además de que es improbable que tenga las capacidades cognitivas necesarias, está expuesta a altibajos emocionales en sus periódicos vaivenes hormonales, exponiéndose a un grave peligro durante una semana al mes todo aquello de lo que se responsabilice.

En cambio, el hombre es un ser estable, sensato: sin necesidad de contundentes adaptaciones para la fecundación como el ensanchamiento de caderas para el parto, que no se adapta bien al caminar erguido; o como los ciclos hormonales. Con una gran necesidad de adaptarse al entorno y buscar la supervivencia de su familia mientras su mujer permanece con la prole, el hombre ha devenido en un producto depurado de la inteligencia. No hay más que ver las estadísticas de las carreras de ciencias puras: ínfima proporción de mujeres, de las cuales la única razón de estar ahí, como en la universidad en general, es encontrar allí a un hombre con buenas proyecciones que pueda mantenerlas. 


Si no renuncian a los tacones en las bibliotecas
es porque los libros no son más que un complemento estético.
El peligro de dejar a la mujer entretenerse con unos estudios, producto del capricho de algunos hombres de tener una compañera con la que hablar de temas diferentes a los del hogar, es que por ello se ha creído en igualdad de condiciones. Se ha creído con la misma capacidad de razonar y habilidades del hombre, a pesar de que la estadística y la ínfima presencia de la mujer en la historia de la ciencia demuestran lo contrario. Y lo que es peor, se ha creído con derecho a dejar de lado su lugar en el hogar, la educación de sus hijos -abandonada en manos de criadas o profesores que ya bastantes problemas tienen- o incluso la propia posibilidad de tenerlos, condenándonos con una violencia mucho más sutil que la "violencia de género" a extinguirnos, frente a otras culturas florecientes en las que la mujer sigue estando supeditada.

Mujer, (te lo pongo fácil, enlazo la definición a las palabras complicadas): si estás leyendo esto desde la cocina, tómatelo como un himno que ensalza tu valor y tu importancia en el equipo de la familia, en el equipo de los tuyos, y profesa con esmero y con orgullo tu papel para tu hombre y para todos, dejándote guiar por él. (Fin de tu parte, mujer; vuelve a tus quehaceres). Hombre: no te dejes avasallar por las manipulaciones de mujeres que ansían el poder a toda costa, porque ni siquiera saben bien qué es lo que significa. Demuestra tu hombría y tu fuerza, impón tu lugar sobre  la que por derecho sea Tu mujer y reclama el trono que nunca debiste perder, que nunca debimos descuidar todos los Hombres sobre la Tierra para seguir avanzando firmes.

#Haya paz, esto es sólo un simulacro.


Krysia

2 comentarios:

  1. Anónimo5/4/13 11:16

    Plas plas plas.

    Si no trabajaran las mujeres, no habría paro en España y las familias tendrían tres hijos o más (con lo que garantizaríamos el sistema de pensiones).

    PD: Echo de menos Detroit Metal City a la hora de comer.

    PD2: He de reconocer que algunas cosas del artículo me han hecho gracia por bestias, y que otras son una generalización, también muy bestia como para mantener una conversación sobre esto.

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    1. Vamos cuesta abajo y sin frenos, yo a estas alturas ya debería tener tres o cuatro hijos. Varones, por supuesto.

      PD.- Echo de menos a la vecina loca. No, en realidad no.

      PD.2- Reconozco que esta vez me ha tirado más la sátira, porque la única forma que se me ocurría de hacer un conjunto que pudiera parecer convincente era copiar tal cual a nuestro amigo el evolutivista de Políticamente Incorrecto, y eso no me motivaba. A cambio, prometo que me esforzaré por ser igual de terrible en el feminazismo.

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